JESUS GABRIEL RAMOS NATAL «EL MAGO»

JESUS GABRIEL RAMOS NATAL «EL MAGO»

Jesús Gabriel no ha sido músico ni ha pertenecido a grupo musical alguno, pero su vinculación al espectáculo y al directo ha sido notoria.
Con todo derecho hago este pequeño recordatorio de su vida.
DEP amigo. Nos veremos.

HASTA PRONTO

JESUS GABRIEL RAMOS NATAL “EL MAGO”, SU TRUCO FINAL.
Sorprendidos como estábamos ante todas las cosas y números de magia que hacía y que hacía tan bien, nos ha descolocado la noticia de su súbito fallecimiento.
Que alguien te llame y te cuente que ha fallecido parece imposible o increíble por muchas razones: tenía buena salud, no estaba enfermo, le habíamos visto hace unos días … pero es cierto y ha sucedido, a menos que sea un truco, su truco final.
Jesús no tenía tiempo para aburrirse porque era muchas cosas a la vez. Era sobre todo un gran mago, creativo e innovador. Tenía y desarrollaba constantemente ideas propias muy originales, que llevaba a la práctica y las colocaba en su escenario portátil de magia, por difícil que fuera. Encajar y adaptar todas aquellas creaciones faraónicas de montajes complejos, en el original y limitado montaje que llevaba consigo para sus actuaciones, no era nada fácil, pero lo conseguía.
Jesús era ante todo, un creador y una excelente persona que podía con todo.
Era además, un gran operador de escenario en el Auditorio de León que se las sabía todas. Un empleado nada divo, que aunque solía pasar desapercibido, era eficiente, colaborador, respetado por sus compañeros y artistas, técnico, buen utillero y tramollista. Era un comodín, un solucionador de cualquier problema o rotura que viniera sin avisar poco antes del espectáculo o en la misma representación.
Jesús no era un funcionario al uso. Era todo lo contrario: cumplidor, responsable y sobre todo, entregado y amante de su profesión que era, por decirlo en una sola palabra, el espectáculo.

Jesús organizaba su tiempo como nadie y tenía espacios para cubrir todas sus actividades, que fueron muchas y en la mayoría de las ocasiones, simultáneas o sin tiempo para descansar y ni siquiera respirar.
En el verano, su tiempo estaba dividido entre su trabajo en el Auditorio, sus espectáculos de magia y además, ejercía como responsable del extraordinario montaje Disco Tyvoly. Con él, recorría localidades de la provincia con espectáculos de directos en los que siempre había sesiones de música con DJs famosetes, chicas bailarinas y gogós esculturales, robótica, láser, proyecciones, sonido y fiesta, fiesta y fiesta.
Regidor y coordinador de cada sesión, conducía el camión escenario, armaba su compleja estructura en tiempo record y resolvía para que todo funcionase a la perfección, a pesar de algún desajuste lógico que solía producirse de vez en cuando y que él, como no, solucionaba siempre.

En el mundo de la magia, su auténtica pasión, era admirador del gran Houdini, Hans Klok y de Copperfield al que vio en varias ocasiones. Las proezas imposibles del primero, sus escapadas y sus misterios y sobre todo, el arte de generar ilusiones de los otros, eran sus referentes, así como otros grandes magos españoles. La magia era su vida, pero el trabajo y la responsabilidad, también lo eran del mismo modo. Todo eso era Jesús. Ambas cosas con idéntico rango.
Una persona tan profesional, con tantos valores, tan querida y respetada por todos sus amigos y conocidos, ¿puede ocultarse de golpe cual truco magistral y dejarnos así, por las buenas?
Muchos pensamos que su fallecimiento no es tal y que como mago genial, su desaparición ha sido su último y sorprendente truco. Su truco final.
Jesús aparecerá en cualquier momento y ya nos explicará como lo hizo. Será mejor pensar así antes que aceptar su prematuro e inesperado fallecimiento.