Germán Robles Carro

Germán Robles Carro

Hablar de Germán Robles, en pocas palabras, es una labor muy complicada, pero vamos a intentarlo.

Tuvo su primera guitarra eléctrica en 1959 y fue alumno de un extraordinario profesor, compositor y guitarrista leonés, llamado Venancio García Velasco.
A primeros de los 60, fundó en León uno de los primeros conjuntos músico-vocales de España, Los Megatones, con los cuales estuvo cosechando grandes éxitos en las mejores salas de Madrid (La Riviera, Molino Rojo, Teyma, Pasapoga), de Bilbao (Pumanieska, Country Club y Dantzari) y también de Barcelona. Realizó giras en países como Portugal, Marruecos y Túnez, donde pasó largas temporadas, actuando a diario.

Como apunte histórico y curioso, hay que decir que actuó para el dictador Franco, en una cena en el Club Náutico de La Coruña, y también, en innumerables actos para famosos, de la España de aquellos años. Compartió escenarios y directos con consagrados artistas de la música moderna española e internacional.

Entre todos los compañeros que he tenido en diferentes conjuntos musicales a lo largo de mi vida, Germán ha sido mi favorito.

Gran tocador de guitarra eléctrica, con un gusto extraordinario, sus referentes han sido Hank Marvin y Chet Atkins.
No me cansaré de repetir que Germán ha sido y siempre será para mí y para los músicos de mi generación, el referente eterno y perfecto del artista completo: Buena voz, excelente timbre, intuición natural, oído privilegiado, impecable guitarrista, majestuoso y fino en los solos, chispa para la interpretación y excelente en las improvisaciones. Germán fue además, un colaborador desinteresado con el resto de los componentes de sus respectivas bandas, un perfeccionista del medio y un caso único interpretativo. Germán era un artista tan completo y todo terreno que lo mismo tocaba y cantaba a la perfección un bolero que una canción de Beatles, pasando por Elvis, Credence, Sinatra, América, Roberto Carlos, Shadows, Gardel, Santana, Machín, Booker T, Perales, Aznavour, Nicola di Bari, etcétera, etcétera, etcétera, con un punto extraordinario.
Genio, maestro, figura y ejemplo para todos los que tuvimos la gran suerte de compartir con el, años, escenarios, trabajo y actuaciones, Germán, trataba perfectamente cualquier tema que se le echase encima.
Como guitarrista, estaba justo en el medio del sonido Shadows y del gran Chet Atkins.
Como tocador autodidacta de armónica, alcanzó un extraordinario nivel llegando a ser subcampeón nacional en el año 1958.